Sueño
Hubo un hombre que tuvo la suerte de poder repetir su muerte. Había salido con su amigo a ver una banda de música que había llegado al pueblo. Estaba entre los espectadores, tratando a codazos de obtener el mejor sitio. Ya había empezado a oscurecer y todo el pueblo se reunió en la Calle Libertad par poder ver el espectáculo que incluía acróbatas y bellas bailarinas. Nunca había oído música de banda y esto le intrigaba. Cansado de los empellones, decidió salir con su amigo a comer una butifarra. Había estado bebiendo, y todavia estaba mareado. El día anterior le habían dicho que sufriría una reducción de sueldo en la empresa donde trabajaba como mando medio desde hacía nueve años.
Decidió cambiar sus últimos pesos y continuar tomando, se acercó a la ventanilla donde cambian moneda extranjera. Son esas islas con cuatro cajeros dentro, un par dando la espalda al otro, todo construido en vidrio Hizo la cola. Llegó su turno. Saludó. Entregó el dinero.. Le entregaron su cambio. Y cuando se estaba yendo el tipo de la ventanilla le dijo un momento amigo, su recibo. Y ya no logro escuchar más que un zumbido infernal dentro de su cabeza. Sus piernas no lograban sotenerlo. Buscó a su amigo con la mirada pero ya había perdido la visión. Solamente a lo lejos después de un segundo de calma, escuchó el finale de los metales de la banda. Un fa mayor. Chau.
Había salido con su amigo a ver una banda de música que había llegado a la ciudad. Estaba entre los espectadores, tratando de obtener el mejor sitio. Ya había empezado a oscurecer y todo el pueblo se reunió en la Calle Libertad par poder ver el espectáculo que incluía acrobatas y bellas bailarinas. Le gustaba la música de banda. Un poco para apartarse del tumulto decidió invitar a su amigo a cenar. Ambos estaban cansados, habían estado tomando, y todavía estaban mareados. El día anterior le habían dicho que sufriría una reducción de sueldo en la empresa donde trabajaba como mando medio desde hacía nueve años. Pero recordó que no tenia moneda nacional, asi que sin remedio tuvo que ir a las ventanillas donde cambian pesos. Respiró profundo. Hizo la cola. Saludaba a todos con una sonrisa. Llegó su turno. Saludó cortésmente al de la ventanilla. Entregó el dinero. Le entregaron su cambio. Y cuando se estaba yendo el tipo de la ventanilla le dijo un momento amigo, su recibo. Y ya no logro escuchar mas que un zumbido infernal dentro de su cabeza. Sus piernas no lograban sotenerlo. Busco a su amigo con la mirada pero casi habia perdido la visión. Solamente a lo lejos después de un segundo de calma, logro ver a su amigo. Primero avanzaba a gatas. Se tropezaba. Logró estabilidad y empezó a caminar torpemente. Cada vez más rápido. Ahora corría. Tan rápido como podía, sin mirar para atrás. Oía su respiración fuerte. Sentía su ropa manchada de arcilla. La bulla del pueblo se hacia débil. Él no se detuvo. Avanzó tanto y tan rápido que llegó a un pueblo en el que nunca había estado. Llegó al bar y recién pudo respirar completamente. Pidió una cerveza. En la antigua radiola sonaba el finale de los metales de una música de banda. Un fa mayor.
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